Aún
agosto 4th, 2011 § 1 comentario
No me termina de caer el veinte. No. Ahí voy, como siempre en el eterno ahi voy.
Este julio-verano ha sido muy intenso. Sí bien la primavera fue muy hot (y creo que eso de hot va de la mano de su letra, la H, ese personaje fue hot-hot-hot) el julio de este verano lluvioso ha sido eso, lluvioso. Podría quejarme de mi nube gris que traigo desde que empezó julio hasta que terminó, pero el desenlace no fue del todo gris. Como en las tormentas, después salió un rayitito de sol y de ahí un arcoiris.
Estrés laboral, shock por asalto violento, estrés post traumático. Ese ha sido este julio. G y yo vivimos una experiencia fuerte, de las más en mi vida para mí, y lo dejo así sino me malviajo. Es raro, muy raro todo, pero creo que fue un detonante para muchas cosas, sobre todo entre él y yo. En verdad que yo andaba ahi muy divertida, ya no esperaba nada de esta onda entre los 2, pero justo pasa esto tan horrible y chan, que salen hartas cosas a flote. Creo que se llama catarsis, exagerando un poco claro. Sí hay miedo, ya sé qué onda con los 2, ya sé que en cualquier momento cualquiera de los 2 podrá saltar así nomás sin aviso. Qué riesgo. Pero pues así pasó ya. Así nos estamos aventando, con conocimiento de causa, sí, después de un año de ambigüedad.
Sentimientos encontrados y días agridulces cubren este inicio de agosto: la casa y mi amiga Av, la casa y las próximas partidas ( Y y Sh-E), los cumpleaños comenzando con el de mi querido amigo A, y el inicio de algo con G en donde sólo pienso y siento el aquí y ahora, no más. Pero eso sí, estoy sintiendo MUCHO el AQUÍ Y AHORA.
Aún sigo con la digestión de todo esto y tratando de sacar esa imagen horrible de esos 2 tipos con armas sobre mí.
PD. Cuidado con caminar en la Condesa en la madrugada. Y no, no es qué tanto se ponga uno en una situación de riesgo ni que el barrio es ‘bonito y bien’ y que qué pinche país y ciudad. Sólo íbamos caminando a casa porque está cerca, porque ya lo hemos hecho otras veces, porque ya íbamos a dormir. Es eso, lo violento, el infortunio que de repente tú vida está en manos de 2 fulanos que no saben nada de tí y que aunque parezca cliché, te roban lo más importante, la tranquilidad. Espero recuperarme pronto. Fin.
Puedo decirte por experiencia que el mal trago se pasa. No sé si sea porque soy una cabezota, pero digamos que volví a pasar por el mismo lugar al poco tiempo, aunque nunca más sola ni de madrugada. Nunca, pero nunca hay que fiarse, ni bajar la guardia, ni confiar demasiado en nuestra buena estrella. Ora sí, que en este mundanal que nos toco, así son las cosas. Un abrazo y muchos, pero muchos ánimos para ti n_n