1.  No entiendo muchas cosas laborales, jajaja. después de un examen psicométrico de milochomilhoras, jeje, bueno no tanto, cuatro horas nomás, ja, y Dd esperandome sentadito todo aburrido y desesperado, nomás ni una sola respuesta,  ni un ‘usted señorita está loca y puede picar a los compañeritos con el lápiz, por eso no la contratamos’ , no, nada de eso, ni un vasito de agua o una galletita durante el examen, nooo, naaaadaaa, chaa. En fín, ya saldrá.

2. Ahh, de vuelta a eso de los ‘extras’, ni modo, el precio de  taaantas cosas.

3. Estoy obsesionada con 2 cosas: una el gato gordo que se pasea por el techo de los edificios vecinos, ahh, a mí ni me gustan los gatos, tengo un trauma de la infancia y de la universidad, pero ese sí me gusta, está re gordo, no tiene cola, algun motherfucker se la cortó o se la tuvieron que cortar por salud, es lo que creo, es de color gris con blanco y tiene botitas blancas, ahhh, es como un oso, un osogato, ji, y tiene unos ojos verde olivo bien chidos, ahh, ya lo quiero abrazar , ya yayayayaya, jeje, me dan ganas de ir  a tocar a la casa en donde creo  que vive y decir ‘me deja abrazar a su gato gordo’, pero   a lo mejor lo abrazo y me da un santo arañazo, auch, jeje. Dos: estoy obsesionada con las casitas que se ven en los cerros lejanos, hay unos binoculares por ahí del Andrei y estoy fascinada  viendo las casitas y  los árbolitos a lo lejos, y los claros de bosque  ¡sí se alcanzan a ver!. Esas son mis 2 recientes obsesiones.

3. Ya me dí cueneta de que puedo contagiar a los que están a mi alrededor  de mi costumbre – de algunas veces, aclaro- de dormir por las tardes, jeje. A veces no es tan bueno, a veces sí.

4. El viernes pasado fuimos a un revén nos la pasamos re bien, jeje, RE BIEN.