Pues fallé. Soy débil a veces, y más en esto de mi recién – no recién integración al mundo del blog. Me pretendía apartar un rato de la compu, cosa casi inevitable porque trabajo con ella. Ya ves, te lo dije, sabía que caería, jaja, iba a caer, caí, aquí estoy más pronto que nada, escribiendo.

Pero si me alejo, un poquito nomás, pero mientras cuento cómo le hago, y lo que vaya saliendo. Y es que si es cierto, acá esta un mundillo, re interesante, que no sé si yo le contribuya algo; que no sé si yo soy una ‘bloguera’ o un ‘bloguer’, chale ni sé la palabra correcta, que me intriga, que es como un imán chiquito pegado a un botón de metal de alguna prenda de vestir.

Me puse a vagar por el hi5, sí tengo cosas que hacer, nomás por ocio andaba por ahí, y en lo que mando un archivote, pues luego mi compu se pone rejega a no querer trabajar chido con el psd o el ai. Me choca, ni es tan vieja mi compu. En fín que a lo que iba es al dancefloor. Sí. De repente me encontré con videos del Tiësto de su recién visita y actuación en el Foro Sol. Es que, confieso: soy bien trancera (algunos ya lo sabían, otros no, y dirán “órales no sabía que te latía esa onda” je). No entraré en el debate de si ese Tiësto es comercial, buen Dj o no, etc.; no, cada quien. Y confieso: fui raver, o, mmm medio raver, no lo sé, no usaba playeras de honguitos fluorescentes, ni me ponía alas de hada, ni traía a los monos esos horribles llamados elfos, ni me ponía brillitos, ni usaba calentadores, ni… jajaja, entonces por eso digo, tal vez a medias. Pero sabía a dónde iba, a quien escuchaba, con quién iba, no me iba a dormir cuando al amanecer salía a quien estaba esperando, jaja, uy uy, y bailaba en medio del bosque con un frío de la fregada, pero me encantaba. ¿Qué que tenía de divertido? No entraré en debate. Simplemente me gustaba, el dancefloor. Después la cosa cambió, y mucho; del open air pasé a los antros con la fashionada (fashionada, es como manada, pero fashion, :/, creo). En fín. Pero a lo que iba es que, este sábado, no estuve ahí. Un open air en la ciudad, de trance, mm, ¿así fue?. Ni me acordé. Estaba con unos amigos a los cuales no veía desde hace mucho y me la pasé re bien. Aunque un valedor de ellos decía que tenía boletos, que fueramos a ver al Tiësto (chale le digo bien feo ‘el Tiësto’, pos ni que fuera mi compa). Tentadora oferta. Pero no lo fue tanto como hubiera sido tal vez hace 2 años, o uno, chín, la edad.

Ví los videos y me entró la nostalgía (chín, otra vez la edad). Pero me entraron más ganas de bailar, muchas, como nunca, lo cual es una buenísima señal: aún me encanta el dancefloor; aunque ahora se ha modificado ese dancefloor, lo veo distinto, y me gusta y creo que cada vez más, de diferentes maneras. Me gusta el dancefloor. Quiero bailar. Voy a bailar

Dancing in the moonlight, waiting for the sunrise… I’m not moving from the dancefloor…